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Jovencitas Brillando

I Corintios 7:34 “Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.”
Como jovencitas cristianas, siempre tenemos en la mente una idea muy importante, que algún día nos casemos con nuestro “príncipe azul” y nos lleve a un lugar bonito. Aunque esto seria maravilloso, nosotros le fallamos a nuestras jovencitas al no ayudarlas a enfocarse primero en lo que Dios ya les ordenó: ¡cuidar de las cosas del Señor!
Aunque necesitamos un equilibrio en nuestra capacitación, en cómo ser una dama, tener sumisión, decoro, etc. Pasamos por alto la única cosa que Dios dice que se supone que debemos hacer antes de casarnos; eso es cuidar las cosas del Señor Dios es un Dios celoso (Éxodo 34:14). Él quiere TODO de nosotros PRIMERO. Dios claramente nos dice que hay una diferencia entre una mujer soltera y una mujer casada, y incluso nos da su orden. Para una mujer soltera debemos tomar este tiempo en nuestras vidas para cuidar las cosas del Señor y ser puras en cuerpo y espíritu. Él nos dice en el versículo que una vez que estamos casados, debemos cuidar las cosas de nuestro esposo. 
La sabiduría de Dios aquí es tan grande. Él sabe que si cuidamos las necesidades del Señor, aprenderemos todos las responsabilidades que necesitaremos como esposa:
Sumisión, servidumbre, trabajo duro, dedicación y la lista continúa. Él nos da estos objetivos en los que debemos trabajar mientras somos una mujer soltera y joven. Él te dará a quién necesitas en tu vida, cuando te conviertas en lo que El necesita que sias para El.
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